La Fundación Centro de Documentación e Investigación Musical del Quindío invita a la comunidad a participar en la conferencia «El artista, la obra, la circulación y la recepción en un entorno de crisis permanente», a cargo del maestro Jairo Parra Rendón, el miércoles 21 de octubre a las 5:00 p. m., en el marco del VI Festival de las Quindianidades Musicales, que se llevará acabo en la Casa Museo Musical del Quindío.
Este encuentro propone un espacio de reflexión sobre la creación artística, la circulación cultural y las formas en que las obras llegan a sus públicos. La participación del maestro permitirá acercarse a una trayectoria vinculada con la música, la luthería, la producción y la gestión cultural, así como reconocer las relaciones entre las prácticas artísticas, la memoria y los territorios.
El Festival, busca promover el aprendizaje, el disfrute y el reconocimiento de las expresiones artísticas locales.
Perfil del maestro Jairo Parra Rendón
Encuentros de la quindianidad
Encuentro con el maestro Jairo Parra Rendón

Dispositivos de Gestión y Circulación de una Trayectoria Cultural Entre Territorios, Músicas y Memorias
La trayectoria de Jairo Parra Rendón puede leerse como un largo proceso de construcción de dispositivos de gestión, circulación y mediación cultural que atraviesa varias décadas de la historia reciente de Colombia y establece conexiones con diferentes territorios de América Latina y Europa. Más que una sucesión de actividades artísticas, su recorrido permite observar cómo un músico, luthier, gestor, productor e investigador cultural fue construyendo, desde diferentes posiciones, mecanismos para producir, movilizar, exhibir, enseñar, documentar y poner en relación expresiones musicales y patrimoniales.
Esta perspectiva resulta particularmente pertinente para un centro de documentación e investigación musical. El interés de su trayectoria no reside únicamente en las obras o presentaciones realizadas, sino también en las redes, instituciones, agrupaciones, escenarios, intercambios internacionales, proyectos, archivos y formas de mediación que hicieron posible su circulación.
Parra Rendón comenzó a relacionarse con las prácticas artísticas desde una perspectiva que pronto desbordaría la interpretación musical. Su trabajo como luthier implicó investigar materiales, formas constructivas, tradiciones instrumentales y repertorios asociados a diferentes regiones. La construcción y recuperación de instrumentos tradicionales se convirtió así en una forma de investigación cultural y, simultáneamente, en un mecanismo de circulación: los instrumentos podían convertirse en objetos de exhibición, interpretación, intercambio, enseñanza y representación de determinadas memorias culturales.
Durante las décadas de 1970 y 1980 esa actividad fue adquiriendo una dimensión pública. Existen registros relacionados con exposiciones, ferias, encuentros artesanales y culturales, entre ellos participaciones en escenarios como AgroExpo, ExpoArtesanías y posteriormente espacios vinculados al patrimonio y las artes tradicionales. Una parte significativa de esta experiencia se relacionó con la recuperación, construcción y circulación de instrumentos de diferentes procedencias culturales, actividad que posteriormente aparece documentada también en registros institucionales de Artesanías de Colombia.
El trabajo luthier adquiere especial relevancia cuando se observa su conexión con la circulación internacional. La trayectoria de Parra Rendón no quedó confinada a un taller o a un circuito local. Los instrumentos y conocimientos asociados a su trabajo viajaron, fueron exhibidos, utilizados musicalmente y establecieron relaciones con otros músicos y colectivos.

Uno de los episodios más significativos se relaciona con Rusia y Grenada. En el contexto de sus intercambios culturales con Rusia, aparecen referencias a instrumentos latinoamericanos vinculados con su trabajo de comienzos de los años ochenta. La documentación localizada recientemente en fuentes del icónico grupo Grenada registra la recepción de un bombo legüero, un charango, quenas y chajchas relacionados con Jairo Parra. Esta evidencia adquiere particular valor porque permite observar una circulación que no fue únicamente artística, sino también material: un instrumento construido o proporcionado desde Colombia puede convertirse en portador de memoria, intercambio cultural y representación latinoamericana en otro espacio geográfico.
La experiencia en Rusia constituye, además, otro dispositivo de circulación. La participación Parra con Los Escamilla en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, realizado en Moscú en 1985, situó la práctica musical colombiana dentro de un acontecimiento internacional de gran circulación cultural. En este contexto, la música funcionaba como mecanismo de encuentro entre delegaciones, países, repertorios e imaginarios culturales.
Esta dimensión permite comprender una característica central de la trayectoria de Parra Rendón: la gestión cultural aparece muchas veces incorporada a la propia práctica artística. El músico no se limita a ejecutar una obra; participa en la organización, producción, representación, circulación y establecimiento de vínculos que permiten que la obra llegue a otros públicos.

El emblemático grupo colombiano Los Escamilla
La experiencia mexicana ofrece otro ejemplo de esta lógica. La participación con el Ballet Cordillera, dirigido por el maestro Jacinto Jaramillo, y los registros asociados a presentaciones en México y a los estudios de TELEVISA durante la década de 1980 muestran cómo una práctica musical tradicional colombiana podía ingresar simultáneamente en circuitos escénicos, televisivos y de difusión masiva. El registro fotográfico de la ejecución de Las vueltas antioqueñas, con los músicos acompañando al Ballet Cordillera, es significativo precisamente porque permite estudiar la relación entre música, danza, coreografía, televisión y representación de lo nacional.
Pero la circulación de Parra Rendón no se desarrolló únicamente dentro de circuitos institucionales. También estuvo determinada por la interacción directa con creadores y agentes culturales de diferentes disciplinas. Su trayectoria permite rastrear encuentros y colaboraciones con escritores, poetas, pintores, cineastas, investigadores académicos, directores de ballet, músicos, gestores, diplomáticos y otros protagonistas de la vida cultural latinoamericana.
En este mapa de relaciones aparecen espacios y colectivos que pertenecen a diferentes tradiciones de la cultura colombiana. La referencia al Teatro La Candelaria, por ejemplo, permite situar parte de esta trayectoria dentro de la efervescencia del teatro, la creación colectiva y la investigación escénica que caracterizó importantes procesos culturales colombianos. La relación con experiencias musicales y antropológicas como Yaki Kandru abre, a su vez, una perspectiva hacia la investigación de músicas, culturas indígenas, instrumentos tradicionales y formas de conocimiento que desbordan las categorías convencionales de la música académica o comercial.
Estas relaciones son relevantes porque muestran que la trayectoria no se construyó dentro de un único campo profesional. Se produjo en la intersección de música, artes escénicas, literatura, artes plásticas, cine, antropología, patrimonio y gestión cultural.
La circulación continuó en otros escenarios latinoamericanos. En 1990, la presencia de Jairo Parra en la XVII Feria de Artesanía Tradicional del Parque Bustamante, en Chile, constituye otro nodo documental. Allí aparece vinculado a una representación colombiana seleccionada dentro de un espacio internacional de artesanía tradicional. La experiencia muestra nuevamente una característica de su trayectoria: la luthiería y la música no aparecen separadas del patrimonio, sino integradas en dispositivos de exposición, intercambio y representación cultural.
Esta capacidad de articular diferentes campos permite comprender por qué su trayectoria resulta particularmente fértil para la investigación documental. En ella confluyen el objeto musical, el intérprete, el constructor, el repertorio, la institución, la exposición, el escenario, el público y la circulación internacional.
A partir de los años posteriores, la gestión cultural adquiere una dimensión cada vez más explícita. La experiencia como gestor e investigador cultural, así como su formación posterior en Gerencia y Gestión Cultural, permiten leer retrospectivamente muchas de sus actividades anteriores como antecedentes de una concepción de la cultura entendida como campo de relaciones y no únicamente como producción artística.
En este punto aparece un segundo gran dispositivo: la producción cultural.
El trabajo desarrollado posteriormente con agrupaciones y proyectos musicales muestra una preocupación permanente por generar condiciones para la circulación de repertorios, poesía, memoria y música latinoamericana. El Cuarteto ParticipArte, cuya trayectoria se remonta al año 2000, constituye un ejemplo especialmente significativo. Su propuesta Poesía llevada al canto articula poesía y música y establece relaciones con autores y repertorios latinoamericanos y españoles. Las presentaciones documentadas posteriormente —incluidos espacios universitarios y culturales— permiten estudiar cómo la producción musical puede convertirse en un dispositivo de mediación entre literatura, memoria, interpretación y públicos.

La actividad de producción tampoco puede desligarse de otras experiencias de circulación de Los Escamilla y de proyectos asociados. La documentación existente permite rastrear presentaciones, conciertos, colaboraciones y producciones en diferentes contextos institucionales. En este sentido, el archivo de Parra Rendón puede ser leído como un archivo de circulación cultural: no solamente conserva pruebas de que determinados acontecimientos ocurrieron, sino que permite reconstruir las relaciones que los hicieron posibles.
Un tercer dispositivo corresponde a la gestión de la memoria.
La participación en iniciativas relacionadas con memoria, paz y territorio —como la Caravana por la Memoria, la Vida y la Paz hacia Mapiripán en 2009— introduce una dimensión distinta. Allí la música aparece vinculada a un territorio marcado por la violencia y a una comunidad que necesita reconstruir vínculos entre memoria, presencia y vida colectiva. El concierto de Los Escamilla dentro de esta caravana puede ser estudiado, por tanto, no únicamente como una presentación musical, sino como una práctica de mediación cultural dentro de un acontecimiento de memoria.
Este aspecto resulta especialmente importante porque conecta la experiencia musical con preocupaciones posteriores de investigación. Su formación en educación artística y, posteriormente, sus estudios de filosofía permiten reconocer una progresiva reflexión sobre las relaciones entre arte, memoria, conflicto, convivencia y representación.
Su trabajo académico profundiza esa línea. La investigación Arte, memoria y redención. A propósito de “Relicarios” y la genealogía del sufrimiento, desarrollada en el marco de la Maestría en Filosofía Contemporánea, evidencia el tránsito de la práctica artística y cultural hacia una reflexión sistemática sobre las posibilidades y límites de la representación del sufrimiento y la memoria.
La importancia de esta trayectoria para un centro de documentación musical reside precisamente en que permite estudiar la música desde una perspectiva ampliada. El archivo no tendría que reducirse a partituras, grabaciones o fotografías de conciertos.
En este caso, habría que considerar también instrumentos, fotografías, recortes de prensa, certificados, programas de mano, registros institucionales, testimonios, documentos de circulación internacional, materiales de producción y documentación académica.
Todos estos materiales permiten reconstruir una historia cultural que de otro modo corre el riesgo de aparecer fragmentada.
El caso de Jairo Parra Rendón ofrece, en consecuencia, una oportunidad para pensar la documentación musical desde la categoría de dispositivo de circulación. Un instrumento construido en Colombia que llega a otro país; una agrupación que participa en un festival internacional; una danza tradicional que llega a la televisión mexicana; una delegación colombiana que participa en una feria artesanal chilena; un concierto que se integra a una caravana de memoria; un proyecto que lleva poesía al canto; una investigación universitaria que vuelve sobre los problemas de memoria y representación: cada uno de estos acontecimientos constituye un punto de entrada a una red mayor.
El valor del acervo, entonces, no consiste únicamente en demostrar una trayectoria individual. Permite reconstruir redes culturales latinoamericanas y estudiar cómo circularon personas, instrumentos, repertorios, imágenes, conocimientos y formas de representación durante varias décadas.
Por esta razón, la documentación asociada a Jairo Parra Rendón podría resultar de interés para el Centro de Documentación e Investigación Musical del Quindío como un conjunto susceptible de clasificación, conservación, descripción e investigación. El acervo permitiría desarrollar líneas relacionadas con la luthiería tradicional, circulación de músicas colombianas, gestión cultural, producción musical, intercambios internacionales, patrimonio, memoria y educación artística.
Su particularidad está en que esos campos no aparecen separados. Forman parte de una misma trayectoria.
Más que presentar a Jairo Parra Rendón como una figura aislada, el conjunto documental permite observarlo como agente de articulación cultural: alguien que durante décadas ha intervenido en diferentes puntos de la cadena que conecta creación, construcción de instrumentos, interpretación, producción, gestión, circulación, documentación, formación e investigación.
Desde esta perspectiva, el interés de conservar y estudiar su archivo no sería solamente biográfico. Sería también histórico y cultural. En sus documentos puede encontrarse una parte de la historia de las formas mediante las cuales músicos, luthiers y gestores colombianos construyeron circuitos de circulación más allá de sus espacios inmediatos.

El desafío consiste ahora en transformar esa acumulación documental en un archivo investigable: identificar fechas, lugares, instituciones, personas, obras, agrupaciones, rutas de circulación y mecanismos de gestión; establecer la relación entre cada documento y los acontecimientos correspondientes; y, finalmente, poner ese conjunto a disposición de investigadores que puedan formular nuevas preguntas.
En esa tarea, el caso de Jairo Parra Rendón ofrece una posibilidad particularmente sugerente: estudiar la música no solamente desde aquello que se escucha, sino también desde todo aquello que permite que una música exista, viaje, encuentre otros públicos, dialogue con otras disciplinas y produzca memoria. Ese puede ser, precisamente, uno de los principales aportes de este acervo al patrimonio documental musical del Quindío y de Colombia.